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El efecto 2010 en plena era de la información

En silencio, sin que nadie se lo esperara, el efecto 2010 apareció y causó algún que otro problema en los servidores de empresas tecnológicas, bancos y programas informáticos. Un “pequeño caos” en la era de la información,  que algunos creen no se puede admitir a estas alturas.

No se generó ningún presagio para un efecto 2010 que comparado con su hermano pequeño, el efecto 2000, llegó sin pena ni gloria. Empresas de la talla de Cisco, Spamassassins, Symantec, Endpoint Protection Manager, la mayor parte dedicadas a la protección de Spam y otros tipos de mensajes no deseados, fueron las principales perjudicadas. Las aplicaciones de seguridad que ofrecen estas empresas desde el minuto uno del 1 de enero de 2010 fueron calificadas como “desactualizadas”.

A algunos particulares el E-2010 también les ha creado algún que otro problema. Los usuarios de Windows Mobile empezaron felicitando el año nuevo con fecha de 2016. Más ejemplos: con el programa Invision Power Board, no se podían crear nuevas entradas desde que comenzó el año. SAP, ArcSight, Palm, Splunk… son otros programas que han detectado un poco tarde que no estaban preparados para el “efecto 2010″.

¿Esto se puede admitir en plena era de la información en la que los usuarios hemos asumido que Internet es uno de los medios más seguros?. Cada vez  más, colgamos archivos en la Nube (servidores),  nuestros datos bancarios van y vienes y las redes sociales son el escaparate de nuestro día a día. “Caos” como el E-2010 crea más escepticismo entre los usuarios, sino que se lo digan a nuestros vecinos germanos que durantes las primeras semanas de este año recién estrenado no podían comprar con sus tarjetas de crédito o débito. La duda que surge en si en cada cambio de década tenemos que “abrocharnos los cinturones” y salvaguardar, como sea, nuestros datos personales.

Desaparecer de Facebook definitivamente, ¿es posible?

Esta semana hemos visto una noticia de lo más curiosa en Internet, suicidios en Facebook. Pero no nos referimos a coger una catana y colgar en nuestro perfil vídeos y fotos de nuestra muerte. Hablamos de como desaparecer de las redes sociales, per secula- seculorum. Una empresa ha percibido esa demanda social de acabar con el perfil en Facebook. Esta empresa, con el nombre Seppukko (suicidio en japonés) en vez de trabajar para conseguir explicar la manera de desaparecer de Facebook, ha inventado una manera mucho más divertida de acabar con tu identidad digital.

Introduces tus datos (usuario y contraseña); después, eliges el aspecto de tu página de despedida, con las imágenes y frases que deseas dejar como obituario, y estas serán enviadas a tus contactos seleccionados. Poco después, desactivará la cuenta y creará una página en recuerdo del finado (en la que parece que estás delante de la lápida). Esas páginas se almacenan en una especie de cementerio virtual, donde se pueden visitar las “tumbas” de los inmolados y dejar mensajes y condolencias. De todos modos, puedes volver a “resucitar” tantas veces como quieras.

Y después de esto surge la pregunta, ¿se puede desaparecer definitivamente de Facebook?. Pues como si fuera un misterio metafísico, por ahora no se conoce a nadie que lo haya conseguido. Investigadores, expertos en la materia, cuando creen que ya no tienen identidad digital en la red social, les empiezan a llegar invitaciones a grupos, eventos, etc. Facebook desactiva la cuenta, pero el perfil de la persona se queda en la base de datos.  Podríamos decir que nos encontramos “en un limbo”, del que podemos salir en cualquier momento si nos arrepentimos de nuestra decisión. La parábola del hijo pródigo ya tiene su versión 2.0.

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