egosurfing

La identidad Online ¿está en peligro?

¿Está protegida nuestra identidad online?, ¿hasta qué punto tenemos los usuarios presencia en la red?. El saber qué dicen de nosotros los buscadores tiene nombre “egosufing” y empieza a ser una realidad entre los usuarios. Incluso la cadena de TV Cuatro emitió, hace unas semanas, un documental llamado ¿Estamos desnudos en Internet?, adentrándose en ese tema. Os dejamos una infografía que resuelve incógnitas como ¿qué y a quién buscamos en la red?.

 

¿Mis datos están protegidos en las Redes Sociales?

La juerga del sábado con los colegas, la boda del primo, lo que opino de la jubilación a los 67, toda una vida metida en la red. En estos momentos en los que están tan de moda los Reality Show podemos decir que la sociedad de la información es a lo que va encaminada, como no se haga algo. Millones de usuarios de las redes sociales no se percatan de la ingente cantidad de información personal que vierten en estos portales. Según algunas encuestas empieza a haber preocupación por la privacidad de los datos.

En el barómetro del CIS de septiembre de 2009, el 73,9% de los ciudadanos se muestra preocupado por la protección de su privacidad. Además en 2009 el número de reclamaciones planteadas ante la AEPD se ha incrementado un 75 por ciento, llegando a superar las 4.100.

Para conmemorar el “Día de la Protección de Datos“, el pasado 28 de enero, la Asociación Española de Protección de Datos (AEPD) ha lanzado una campaña que busca mentalizar a los usuarios sobre la subida de información a las redes sociales. Entre las recomendaciones: no publicar en los perfiles de las redes sociales excesiva información personal y familiar; no grabar ni publicar imágenes sin el consentimiento de las personas y configurar correctamente el perfil.

Toda esta concienciación social ha creado grupos en Facebook como “Que tengamos amigos en común no significa que nos conozcamos!!!”. Y es que, lo que la AEPD también intenta rebajar son las compulsivas solicitudes de amistad que se envían, cuando en la mayoría de casos se desconoce al solicitante o al solicitado. La fiebre por conseguir una plusmarca en número de amigos puede tener sus consecuencias. La AEPD subraya que en Internet no todo el mundo es quien dice ser por lo que “nunca dé sus datos”.

Para que la campaña tuviera una mayor repercusión, la AEPD ha realizado dos vídeos donde se escenifica de qué manera exponemos la información en internet.

Desaparecer de Facebook definitivamente, ¿es posible?

Esta semana hemos visto una noticia de lo más curiosa en Internet, suicidios en Facebook. Pero no nos referimos a coger una catana y colgar en nuestro perfil vídeos y fotos de nuestra muerte. Hablamos de como desaparecer de las redes sociales, per secula- seculorum. Una empresa ha percibido esa demanda social de acabar con el perfil en Facebook. Esta empresa, con el nombre Seppukko (suicidio en japonés) en vez de trabajar para conseguir explicar la manera de desaparecer de Facebook, ha inventado una manera mucho más divertida de acabar con tu identidad digital.

Introduces tus datos (usuario y contraseña); después, eliges el aspecto de tu página de despedida, con las imágenes y frases que deseas dejar como obituario, y estas serán enviadas a tus contactos seleccionados. Poco después, desactivará la cuenta y creará una página en recuerdo del finado (en la que parece que estás delante de la lápida). Esas páginas se almacenan en una especie de cementerio virtual, donde se pueden visitar las “tumbas” de los inmolados y dejar mensajes y condolencias. De todos modos, puedes volver a “resucitar” tantas veces como quieras.

Y después de esto surge la pregunta, ¿se puede desaparecer definitivamente de Facebook?. Pues como si fuera un misterio metafísico, por ahora no se conoce a nadie que lo haya conseguido. Investigadores, expertos en la materia, cuando creen que ya no tienen identidad digital en la red social, les empiezan a llegar invitaciones a grupos, eventos, etc. Facebook desactiva la cuenta, pero el perfil de la persona se queda en la base de datos.  Podríamos decir que nos encontramos “en un limbo”, del que podemos salir en cualquier momento si nos arrepentimos de nuestra decisión. La parábola del hijo pródigo ya tiene su versión 2.0.

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